El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, comparecerá este martes como testigo en el juicio contra el excongresista David Rivera en Miami. Rivera está acusado de actuar como agente no registrado de un ciudadano venezolano y de intentar influir secretamente ante la primera administración de Donald Trump para suavizar las sanciones contra el régimen de Nicolás Maduro. El proceso busca esclarecer pagos millonarios provenientes de una filial de la estatal petrolera de Venezuela.
Según la Fiscalía, Rivera y la asesora Esther Nuhfer enfrentan cargos por conspiración, lavado de dinero e incumplimiento de la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA). Se presume que los implicados ocultaron sus esfuerzos de cabildeo bajo la apariencia de servicios profesionales, recibiendo más de cinco millones de dólares por sus gestiones. Rubio, quien compartió vivienda con Rivera en el pasado, forma parte de la lista de testigos citados para declarar sobre estos encuentros.
El juicio cobra relevancia tras la captura de Nicolás Maduro el pasado mes de enero, quien actualmente enfrenta cargos por narcotráfico en Nueva York. Rubio deberá testificar sobre las reuniones sostenidas con Rivera en las que supuestamente se discutieron planes para una transición democrática. Mientras la defensa sostiene la inocencia del excongresista, el Departamento de Justicia intenta demostrar un esfuerzo coordinado para beneficiar ilegalmente a la cúpula chavista.
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