Miles de observadores federales, partidistas y de organizaciones de la sociedad civil se desplegaron este martes en los centros de votación de todo el país, en lo que se proyecta como una de las elecciones de medio término más monitoreadas en la historia de Estados Unidos.
Como parte central del operativo, el Departamento de Justicia dispuso a más de un millar de veedores en cincuenta estados para verificar el cumplimiento de las normativas electorales federales. No obstante, el despliegue generó advertencias de congresistas demócratas y defensores de derechos civiles ante el riesgo de que la presencia gubernamental derive en intimidación al electorado o alimente cuestionamientos infundados sobre la legitimidad de los resultados.
Frente a la controversia, el Departamento de Justicia aclaró que los observadores no cuentan con facultades para intervenir en los procedimientos ni incluyen a agentes del FBI o cuerpos migratorios, quedando estrictamente subordinados a las leyes de cada estado.
De forma paralela, el Comité Nacional Republicano activó veedurías en veintidós estados, mientras que la bancada demócrata en el Senado organizó por primera vez a más de cien funcionarios legislativos para supervisar la jornada y el proceso de certificación en nueve estados clave, en un escenario donde especialistas y ONG como ACLU y Common Cause insisten en resguardar la transparencia institucional del voto frente a narrativas de desinformación.
📸: KOTARO NUMATA / YOMIURI / THE YOMIURI SHIMBUN VIA AFP
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