El Departamento de Justicia de EE. UU. reveló este miércoles una acusación formal contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, por delitos de narcotráfico y posesión de armas. La Fiscalía de Nueva York señala a diez funcionarios por presuntamente conspirar con el Cártel de Sinaloa para importar masivamente fentanilo y cocaína a cambio de sobornos y apoyo político en este 2026.
Las autoridades estadounidenses sostienen que estos funcionarios, vinculados a la facción de los hijos de «El Chapo» Guzmán, fueron piezas esenciales para que la organización criminal operara con libertad. El fiscal Jay Clayton afirmó que estas redes no podrían tener éxito sin la protección de agentes corruptos, mientras que el embajador Ron Johnson advirtió que esta acción forma parte de una nueva campaña anticorrupción dirigida a frenar el crimen organizado.
Por su parte, el gobernador Rocha Moya rechazó categóricamente las imputaciones, calificándolas de calumnias sin fundamento que atentan contra la soberanía nacional. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, respaldó la postura de su administración al señalar que no han visto evidencias de estos cargos, subrayando que cualquier investigación extranjera debe ser revisada primero por la Fiscalía General de la República.
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