El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, anunció este jueves el cierre oficial de la embajada en La Habana y la expulsión de los diplomáticos cubanos de territorio costarricense. En un discurso contundente, Chaves desconoció al gobierno de Miguel Díaz-Canel, calificando al sistema político de la isla como un «modelo fracasado» que ha castigado a millones de ciudadanos. Esta medida marca una ruptura histórica en las relaciones diplomáticas entre ambas naciones en este marzo de 2026.
Chaves denunció la represión y el maltrato hacia el pueblo cubano como actos «indignos», asegurando que su administración no reconocerá al gobierno de la isla ni mantendrá vínculos oficiales. El mandatario costarricense fue enfático al señalar que el régimen cubano ha parasitado a otros países desde 1959 y llamó a «limpiar al hemisferio» de la influencia comunista. La decisión responde a un endurecimiento de la política exterior de San José frente a las crisis democráticas en el Caribe.
La salida de la delegación cubana y el cierre de la sede costarricense profundizan el aislamiento diplomático de La Habana en un momento de colapso energético y económico. Chaves subrayó que es inaceptable mantener relaciones con un sistema que vulnera los derechos fundamentales de su población, alineándose con las posturas internacionales de mayor presión. Esta ruptura redefine el tablero político de Centroamérica y el Caribe, cerrando canales de diálogo tras décadas de coexistencia formal.
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