A dos semanas del trágico doble sismo que sacudió fuertemente las costas del estado La Guaira, el cual ha dejado un saldo oficial de 3.685 víctimas fatales, los comerciantes locales han comenzado a levantar sus santamarías. En medio de la destrucción de la infraestructura turística, los pequeños y medianos empresarios desafían el miedo al colapso físico para evitar la quiebra de sus patrimonios y reactivar el flujo económico de la región.
En localidades como Caraballeda, una de las zonas más golpeadas por los sismos, la reactivación es aún incipiente. Según reportes de los propios afectados, apenas tres establecimientos: una panadería, una pollera y una tienda de víveres, han retomado operaciones de manera formal en el sector.
“La pérdida no fue total pero fue como de un 80 % y lo que quedó lo donamos. Ya veremos qué pasará, pero decidimos abrir precisamente por eso”, afirmó Alexander Pérez, comerciante de origen colombiano que perdió uno de sus locales en la zona cero del desastre y hoy atiende su segundo negocio familiar para recuperar ingresos.

