La Agencia Internacional de Energía (AIE) anunció la liberación unánime de 400 millones de barriles de petróleo, la mayor cifra en su historia. Esta medida busca compensar el desabastecimiento global generado por el cierre del Estrecho de Ormuz y frenar la volatilidad de los precios. El director del organismo, Fatih Birol, calificó la situación como una emergencia sin precedentes que requiere acciones inmediatas para sostener el mercado energético en este 2026.
Aunque Donald Trump aseguró que el conflicto con Irán terminará «muy pronto», los precios del crudo han superado la barrera de los 100 dólares por barril. Gigantes como Saudi Aramco advirtieron sobre «consecuencias catastróficas» si el flujo petrolero no se normaliza rápidamente en la región. La Casa Blanca ya evalúa escoltas navales y seguros para garantizar que los buques tanqueros puedan transitar de forma segura por las rutas críticas del Medio Oriente.
El G7 y analistas internacionales coinciden en que estas reservas estratégicas son vitales para una crisis de corto plazo, pero insuficientes si la guerra se prolonga por meses. La industria enfrenta su mayor desafío en décadas con inventarios mundiales en mínimos históricos y una tensión militar en ascenso. Washington mantiene la presión sobre Teherán, amenazando con represalias masivas si continúa el sabotaje a la infraestructura petrolera global.
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