El ejército de Estados Unidos ejecutó bombardeos en el sur de Irán bajo el argumento de actuar en autodefensa. Según el Mando Central estadounidense, la operación destruyó emplazamientos de misiles y embarcaciones que intentaban colocar minas navales, con el fin de proteger a sus tropas de amenazas directas. El ataque se concentró cerca de Bandar Abbas, una estratégica ciudad portuaria en el estrecho de Ormuz.
Por su parte, el gobierno de Teherán calificó la incursión militar como una grave violación al alto el fuego vigente y advirtió de manera tajante que la agresión no se quedará sin respuesta. Los medios estatales de la nación persa reportaron que las autoridades locales iniciaron investigaciones de emergencia para evaluar la magnitud de los daños materiales generados tras escucharse fuertes explosiones.
El recrudecimiento de las tensiones bélicas ocurre pocas horas después de que portavoces iraníes asomaran discretos avances en las mesas de negociación con la Casa Blanca, aclarando que un acuerdo definitivo de paz aún no es inminente. Analistas regionales evalúan el impacto que este nuevo intercambio de hostilidades directas tendrá sobre los esfuerzos diplomáticos coordinados en la región.
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