Rusia escaló la tensión en el conflicto al amenazar con ejecutar ataques constantes y sistemáticos contra los complejos militares e industriales de Kyiv. El gobierno de Moscú emitió una fuerte advertencia dirigida a ciudadanos extranjeros y al personal diplomático acreditado en la capital ucraniana, instándolos a abandonar la ciudad lo antes posible ante el riesgo inminente de bombardeos.
Aunque el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania restó novedad al asunto señalando que Rusia lleva años atacando sus pueblos y ciudades cada semana, los analistas destacan el tono agresivo del Kremlin. Kiev considera que el nivel general de riesgo a la seguridad se mantiene igual al de meses anteriores y que estas declaraciones forman parte de la estrategia psicológica de Moscú.
El factor inédito radica en los argumentos utilizados por Rusia para justificar esta intensificación retórica, vinculada directamente a un incidente reciente. El Kremlin acusa formalmente a las fuerzas ucranianas de provocar la muerte deliberada de 21 estudiantes durante un ataque perpetrado la semana pasada en la localidad ocupada de Starobilsk, en la provincia de Lugansk.
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