El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió «madurez» a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU para frenar la inestabilidad global. Lula denunció que las potencias con derecho a veto utilizan su poder para prolongar conflictos en los que tienen intereses particulares. Según el mandatario, la inacción de las Naciones Unidas en crisis recientes demuestra que el organismo ha perdido su capacidad efectiva para evitar guerras y proteger la paz mundial.
Lula criticó duramente la postura de Washington, afirmando que los conflictos actuales, especialmente con Irán, son responsabilidad de Donald Trump y no de la población brasileña. Advirtió que la escalada bélica está disparando los precios de los combustibles y alimentos, afectando directamente a las clases más vulnerables de Brasil. «El mundo necesita trabajo, educación y salud, no más guerras de las que no tenemos por qué ser víctimas», sentenció durante un acto en Sao Paulo.
El líder brasileño subrayó que lo ocurrido en las últimas semanas en Cuba, Venezuela e Irán es prueba de un sistema internacional fallido. Para Brasilia, la prioridad debe ser la estabilidad económica y social por encima de las ambiciones geopolíticas de las grandes potencias. Estas declaraciones marcan una distancia clara frente a la estrategia de la Casa Blanca, buscando proteger los intereses nacionales ante el reajuste de precios que ya golpea a los mercados internacionales.
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