Mariana González de Tudares, hija del presidente electo Edmundo González, denunció haber sido víctima de una sistemática trama de extorsión operada por el régimen venezolano.
A través de un comunicado, reveló que fue sometida a tres episodios de coacción en lugares que deberían ser neutrales, incluyendo sedes de embajadas, espacios del Arzobispado de Caracas y oficinas de ONG de derechos humanos.
En estos encuentros, realizados ante testigos, se le exigió presionar a su padre para que renunciara a su lucha política a cambio de la libertad de su esposo, el abogado Rafael Tudares Bracho, detenido desde enero de 2025.
González calificó el proceso contra su esposo como un «fraude a la justicia», resaltando que la condena de 30 años de prisión impuesta a Tudares carece de sustento probatorio y responde únicamente a una «cruel venganza política» por su vínculo familiar con el líder opositor.
Denunció además que durante todo el proceso se le impidió el acceso al expediente y se le negó el derecho a nombrar una defensa privada.
La denuncia surge apenas días después de que Mariana lograra ver a su esposo por primera vez en más de un año en el penal El Rodeo I, donde constató su delicado estado físico y emocional tras meses de incomunicación.
La hija del mandatario electo subrayó que «ser el yerno de Edmundo González no es un delito» y exigió el cese de la instrumentalización de civiles como rehenes políticos.
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