Venezuela enfrenta una de las crisis de deuda más graves del mundo tras la gestión de Hugo Chávez y el régimen venezolano, dejando una «bomba económica» de 170.000 millones de dólares.
Según Oxford Economics, este compromiso representa el 193% del PIB, lo que imposibilita el acceso al crédito internacional y condiciona la recuperación financiera al menos hasta el año 2037.
La carga incluye bonos soberanos y de PDVSA en default desde 2017, además de deudas bilaterales críticas con países como China.
Analistas advierten que, incluso con una fuerte recuperación petrolera, el país no tendrá flujo de caja suficiente para pagar y reconstruir la infraestructura simultáneamente sin una reestructuración profunda y años de reformas institucionales.

