Estados Unidos efectuó la semana pasada un lanzamiento de prueba de cuatro misiles balísticos intercontinentales Trident II D5 desde un submarino ante la costa de Florida.
Las maniobras, que incluyeron lanzamientos de misiles desarmados, tuvieron como objetivo demostrar la «fiabilidad» de su arsenal estratégico.
Según la Marina estadounidense, uno de los lanzamientos «iluminó el cielo nocturno y se vio desde Puerto Rico». La institución militar aseguró que este tipo de pruebas se realizan de manera periódica y «no están vinculadas a acontecimientos mundiales específicos». Sin embargo, la maniobra ocurre en un contexto de «creciente hostilidad» con Venezuela.
El Trident II D5 es un misil con capacidad para portar múltiples ojivas, incluidas las nucleares, y tiene un alcance de más de 7.000 kilómetros.

