El fallecimiento del preso político Víctor Alfonso Rivero en el Centro de Formación Hombre Nuevo de Carúpano, estado Sucre, ha vuelto a encender las alarmas sobre la crítica situación del sistema penitenciario en Venezuela. La denuncia fue realizada por el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), organización que realiza un seguimiento constante a las condiciones de reclusión en el país.
Con el deceso de Rivero, el OVP contabiliza un alarmante total de 20 personas privadas de libertad fallecidas en diversos centros de reclusión del país desde abril de 2026. Esta cifra evidencia el progresivo agravamiento de las condiciones de vida dentro de las cárceles y calabozos policiales venezolanos.
El OVP sostuvo que cada nuevo deceso pone de relieve la falta de respuestas efectivas por parte de las autoridades ante la crisis que afecta de manera sistemática a la población reclusa. Desde la organización no gubernamental se cuestionaron cuántas pérdidas humanas más deberán registrarse antes de que se reconozca la emergencia existente en los establecimientos penitenciarios.
«Las personas detenidas se encuentran bajo la responsabilidad directa del Estado. Cualquier fallecimiento relacionado con la ausencia de atención médica, retrasos en traslados hospitalarios o condiciones de reclusión incompatibles con la dignidad humana representa una grave vulneración de los derechos fundamentales», recordó la organización.

