El surinamés Albert Ramdin, el nuevo secretario general de la OEA, apuesta por abrir un «diálogo» con el régimen y la oposición venezolana, evitando entrar en discusiones sobre si el país «es una dictadura o no». Ramdin asume con la meta de fortalecer la organización y demostrar la importancia del multilateralismo, operando con un presupuesto modesto.
Para Ramdin, el diálogo es un principio básico. Ante las críticas de algunos Estados miembros que tildan a Venezuela de dictadura, el secretario general enfatizó su enfoque en buscar soluciones a los problemas de democracia y elecciones para garantizar la estabilidad política futura. «Solo decir que es una dictadura, ¿y después? Necesito soluciones», afirmó, destacando que para él son fundamentales la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho.
Entre sus prioridades también figura la crisis en Haití. Ramdin anunció un plan para Haití basado en seguridad, ayuda humanitaria, elecciones y resiliencia económica, buscando coordinar esfuerzos con la ONU y bancos regionales, aunque la OEA no tiene mandato para desplegar fuerzas de paz.
Sobre la política migratoria, particularmente la Estados Unidos, Ramdin defendió el control fronterizo soberano, pero subrayó la necesidad de respetar los derechos humanos de los migrantes y abordar los problemas estructurales (seguridad, economía, perspectivas de futuro) en los países de origen para lograr estabilidad. Respecto al escepticismo de EE.UU. hacia los organismos multilaterales, Ramdin expresó esperanza en la continuidad del apoyo, argumentando que muchos problemas regionales son transfronterizos y solo se resuelven con cooperación.
Finalmente, para garantizar la estabilidad financiera de la OEA, Ramdin busca reconstruir la confianza demostrando eficacia, lo que espera motive a los Estados miembros a saldar sus cuotas. Desde que asumió el cargo, tres países ya han pagado sus deudas, y varios más han prometido hacerlo.

