La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha encendido las alarmas sobre una inminente ola de desplazamientos humanos hacia la frontera con Colombia, provocada por las graves deficiencias en la asistencia humanitaria a las familias damnificadas por el fuerte doble terremoto ocurrido en Venezuela el pasado 24 de junio de 2026.
El organismo de las Naciones Unidas enfatizó la necesidad crítica de agilizar el envío y distribución de suministros básicos a las zonas siniestradas. La OIM señaló que la desesperación ante la falta de alimentos, agua potable, refugio seguro y atención médica oportuna está empujando a comunidades enteras a evaluar el desplazamiento interno y transfronterizo como única vía de supervivencia.
Por su parte, autoridades migratorias y de seguridad en el eje fronterizo ya reportan un incremento paulatino en el flujo de ciudadanos venezolanos a través de los puentes internacionales que enlazan el estado Táchira con el departamento de Norte de Santander, en Colombia. Este repunte confirma las proyecciones de analistas y agencias humanitarias sobre la reconfiguración de la movilidad humana regional a raíz del desastre.
Frente a este complejo panorama, organizaciones de la sociedad civil, gobernaciones locales y voluntarios de la Iglesia católica en la región fronteriza han redoblado esfuerzos. Han activado amplios centros de acopio y campañas de recolección de insumos humanitarios destinados a paliar la crisis al otro lado de la frontera.

