El Secretario de Estado, Marco Rubio, calificó de manera contundente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo como un “enemigo de la humanidad”, asegurando que los crímenes y la brutalidad de la dictadura centroamericana ya no serán ignorados por la comunidad internacional.
El anuncio formal estuvo acompañado de acciones inmediatas por parte del Departamento de Estado, el cual impuso restricciones de visa a más de 100 funcionarios gubernamentales nicaragüenses. Estas medidas apuntan directamente a los operadores políticos y de seguridad que continúan ejecutando la agenda represiva y violando los derechos humanos de la población.
Entre los detonantes principales de esta nueva ofensiva diplomática y financiera se encuentra el reciente asesinato del líder indígena y opositor Brooklyn Rivera, un crimen que la administración estadounidense ha señalado como una muestra inequívoca de la impunidad con la que opera el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
«El Gobierno de Donald Trump no va a mirar hacia otro lado ante la barbarie. Quienes persiguen, encarcelan y asesinan a los ciudadanos nicaragüenses para sostener a una dictadura criminal pagarán las consecuencias de sus actos», enfatizó el Secretario Rubio durante su comparecencia.

