El Ministerio de Defensa de Rusia inició un despliegue nuclear estratégico a gran escala con el objetivo explícito de preparar y coordinar sus fuerzas de disuasión ante una eventual agresión externa. Las maniobras operativas integran de forma simultánea componentes terrestres, aéreos y navales de la tríada nuclear rusa, ejecutándose inmediatamente después de concluir los ejercicios con armamento táctico no estratégico en territorio de Bielorrusia en este 2026.
Las autoridades de Moscú informaron la movilización de más de 64 mil efectivos militares y unas 7.800 piezas de equipamiento especial de combate. El imponente arsenal activado para estas pruebas incluye más de 200 lanzadores de misiles balísticos, 140 aeronaves de ataque y una flota de 73 buques de superficie escoltados por 13 submarinos, de los cuales ocho corresponden a naves de asalto estratégico listos para el combate.
El desarrollo de este operativo militar fuera de su calendario habitual en el mes de octubre encendió las alertas en los centros de inteligencia de la OTAN. Los analistas internacionales destacan que la cantidad de plataformas móviles y silos movilizados en esta ocasión representa la mayor parte de la capacidad destructiva estimada del Kremlin, evidenciando un mensaje directo de fuerza en un momento de alta tensión internacional.
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