Los líderes de las dos mayores potencias del mundo se reunieron este jueves en Beijing para discutir la estabilidad global. Ambos mandatarios coincidieron en la urgencia de mantener abierto el estrecho de Ormuz, punto vital para el comercio energético afectado por la guerra en Irán en este 2026.
Durante el encuentro, Donald Trump reconoció el estatus de «G2» entre ambas naciones, admitiendo el fortalecido poderío chino desde su última visita. Sin embargo, la tregua arancelaria sigue siendo frágil mientras buscan puntos comunes en una agenda marcada por la alta tensión económica y diplomática.
Pese a los honores protocolarios, el presidente Xi Jinping lanzó una firme advertencia sobre Taiwán, señalándolo como el punto más sensible de la relación bilateral. Tras visitar el histórico Templo del Cielo, ambos líderes intentan equilibrar la cooperación comercial con sus respectivas ambiciones de soberanía.
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