El presidente Donald Trump incorporó un componente militar directo para supervisar al gobierno interino en Caracas. La medida suma al secretario de Guerra, Pete Hegseth, a los canales de coordinación que ya mantenía el secretario de Estado, Marco Rubio, con las autoridades venezolanas. El objetivo es establecer un control estricto y un seguimiento militar constante sobre la gestión actual en este 2026.
Reportes de medios como ABC indican que esta decisión obliga al alto mando venezolano a mantener comunicación directa con Washington. Tras los cambios políticos recientes, la administración Trump busca garantizar que las fuerzas de seguridad operen bajo vigilancia estadounidense mientras se gestiona la transición. Esta presión militar apunta a asegurar que se ejecuten las reformas de seguridad necesarias sin desviaciones en el mando.
La incorporación de Hegseth refuerza el control estratégico sobre las estructuras de poder en Venezuela, complementando la vía diplomática con vigilancia castrense. Washington ratifica así su intención de tutelar el proceso de cambio político y presionar por transformaciones profundas en el país. La medida deja claro que la comunicación directa con el Pentágono será ahora un requisito indispensable para el gobierno de Rodríguez.
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