Informes de inteligencia de Estados Unidos sugieren que la presidenta interina, Delcy Rodríguez, podría estar jugando en dos tableros.
Según Reuters, cuatro fuentes familiarizadas con estos documentos dudan que Rodríguez cumpla con la exigencia de la administración Trump de expulsar a los asesores y diplomáticos de Rusia, China e Irán.
A pesar de que la apertura petrolera y las inversiones dependen de esta ruptura, la mandataria no ha emitido anuncios públicos y, para mayor preocupación de Washington, representantes de estas potencias asistieron a su juramentación tras la captura de Maduro.
Incluso tras la visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a Caracas el pasado 15 de enero, los analistas estadounidenses no ven señales claras de que el régimen venezolano de transición esté alineado con la Casa Blanca.
Esta falta de compromiso pone en riesgo el plan de Trump para controlar la transición y explotar el crudo sin presencia de adversarios en el hemisferio.
De persistir esta ambigüedad, el Pentágono advierte que podría verse obligado a un rol militar más profundo para asegurar los intereses de seguridad nacional y desplazar definitivamente la influencia de Moscú, Pekín y Teherán en el país.

