El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos anunció que alrededor de 1,6 millones de personas que se encontraban ilegalmente en el país se han autodeportado durante 2025. Otras 500.000 personas han sido expulsadas por las autoridades migratorias.
El DHS atribuyó la alta cifra de autodeportaciones a un programa que incentiva la salida voluntaria con un pago único de 1.000 dólares y un boleto de avión.
Mientras tanto, las deportaciones forzadas, realizadas por ICE y la Patrulla Fronteriza, han intensificado sus operativos, especialmente en ciudades gobernadas por demócratas como Chicago.
La secretaria adjunta de Asuntos Públicos del DHS, Tricia McLaughlin, aseguró que la administración Trump «está en camino de romper los récords actuales de deportación».

