El gobierno de Colombia intentó apaciguar la escalada de tensiones diplomáticas con Estados Unidos luego de un fin de semana de duros cruces verbales entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, que incluyeron la amenaza de imponer nuevos aranceles.
La Cancillería colombiana informó que Petro sostuvo una reunión «larga, franca y constructiva» con el encargado de negocios de EE.UU. en Colombia, John McNamara, y con el embajador colombiano, Daniel García-Peña, a quien el mandatario llamó a consultas por segunda vez en el año.
El comunicado señaló que es el «primer acercamiento en pro de subsanar el actual impase» y que se sostendrán nuevas reuniones. Frente a la amenaza de aranceles, el representante estadounidense «dejó claro que se trata de una decisión que le corresponde exclusivamente al presidente Trump». Sin embargo, Kevin Hassett, asesor económico de Trump, moderó el tono al declarar que no existen planes inmediatos de elevar los aranceles a Colombia.
Las tensiones se agravaron luego de que Trump anunciara el fin de la ayuda financiera a Colombia y acusara a Petro de ser «un líder del narcotráfico que incentiva la producción masiva de drogas».

